¿A qué viene esta escandalera? ¿Afán de notoriedad? ¿Morbo? ¿Ganarse la vida como modelo? ¿Un anuncio de tallas grandes? ¿Mostrar sus cicatrices como las mostró Marilyn? (la de Marilyn en la parte superior derecha, en aquella última sesión al desnudo que Bert Stern le haría en la recta final de su imparable declive hacia el suicidio). Por aquí y por allá leo, en tono jocoso (ay, Lucía Lucía, aún no estamos preparados para otros cánones, cualquier otra belleza requiere un trabajoso ejercicio de abstracción, aunque creo que eso a ti te la trae al pairo, y haces bien), si se trata de un intento de imitar a Scarlett Johansson, la actriz que ha puesto de moda el book-móvil del desnudo casero.
Somos narcisistas por naturaleza, nos gusta contemplarnos en los espejos, y las nuevas tecnologías nos permiten llevarnos con nosotros. Cada vez son más frecuentes las famosas del mundo de la moda, del deporte, del cine y la televisión que en su twitter o en su facebook muestran públicamente su natural desnudez (Serena Williams también es aficionada a estas prácticas ¿exhibicionistas?). Son imágenes sin retoques, sus protagonistas recién salidas de la ducha, sin más luz que la que pueda colarse por una ventana o emane una bombilla de 20 W, sin más escenarios que su propio baño, o su cocina, y sin más complementos que una toalla que se escurre o esa ropa interior que solemos usar habitualmente.
Somos narcisistas por naturaleza, nos gusta contemplarnos en los espejos, y las nuevas tecnologías nos permiten llevarnos con nosotros. Cada vez son más frecuentes las famosas del mundo de la moda, del deporte, del cine y la televisión que en su twitter o en su facebook muestran públicamente su natural desnudez (Serena Williams también es aficionada a estas prácticas ¿exhibicionistas?). Son imágenes sin retoques, sus protagonistas recién salidas de la ducha, sin más luz que la que pueda colarse por una ventana o emane una bombilla de 20 W, sin más escenarios que su propio baño, o su cocina, y sin más complementos que una toalla que se escurre o esa ropa interior que solemos usar habitualmente.
Es extraño, inusual, que estos exhibicionismos los protagonicen personajes de ese otro sector de la cultura que yo diferencio y defino como más ilustrada, menos disipada, y que se aleja de la farándula y del espectáculo tal y como la masa los concebimos. Puestos a dejar que la imaginación vuele a escenarios disparatados, paso un rato divertido imaginando a Pérez- Reverte saliendo en bolas de una espumosa bañera, colocándose un sombrero del siglo XVII y envainando una espada en un minimalista cinturón asido a su cuerpo desnudo, para presentarnos la última aventura de Alatriste en 'El puente de los asesinos '. Por cierto, ¿qué pensará (si es que se digna a pensar algo) el demoledor Arturo al contemplar semejante imagen de Etxebarría?
Posiblemente, la escandalera: polémica con Elvira Lindo y el premio Planeta, polémica con la amenaza de dejar de escribir por las descargas gratuitas de sus obras, polémica ahora con este desnudo, el atrevimiento de Lucía Etxebarría, del que ha dicho que es una protesta contra la piratería (original manera de protestar)... decía, semejante escandalera esté relacionada con la publicación de 'El contenido del silencio', una estrategia publicitaria, o tal vez esta polémica y procaz novelista ha fraguado un personaje en torno a sí misma que da más que hablar que sus propias novelas. Siempre los habrá que la fama de sus extravagancias supere con creces la fama de sus obras.
