3 de diciembre de 2013

Largo título para un poema

CONCEPTOS PARA UNA POÉTICA

La poesía trasciende la condición del poeta.
La poesía debe ser eléctrica e inesperada, inmediata y en vena.
Un poema sólo debe oler a poema, nunca a limón.
Ni tampoco deben oler los poemas a pan recién salido del horno.
Ni a tierra mojada por la lluvia.
Si olieran así, olerían a tópico, y el tópico es como un caracol haciendo eses con su baba de plata.
El poeta: cómplice del silencio.
Sólo sé que, si abro el poema, deberá sangrar.
A veces la arquitectura ciega al poema.
Me hablaron de un poema milagroso que, en su soledad, llovía abundantemente.
Al final hubimos de convenir que no era un poema, sino una nube.

(Rafael Pérez Estrada)


La poética no lo sé, pero el poema no es un concepto
(sino el producto de una concepción)

Sólo sé que, si abro el poema y me hace sangrar,
el poeta ha convertido un verso en un puñal,
convierte a las rosas en la metáfora
del amargo don de la belleza, 
en los ojos que contemplan,
sin horror,
cómo muere,
porque nadie recordará a la rosa por muerta
sino por bella.
El poeta que habla de la rosa
no habla sólo de una flor,
habla de fugacidad, de instante y de muerte anunciada.

El poeta que habla de olor del pan salido del horno
evoca infancias mudas por el dolor.
El poeta que crea un poema con olor a limón 
no habla de limones ni de limoneros
sino de flores de azahar que engalanan 
el árbol plantado por un muerto.

Poetas, hablen de lo que quieran,
porque el poema no es el vuestro,
es ese verso que yo creo en el íntimo espacio
entre vuestro poema y mi pensamiento.

(Carmen López)

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